viernes, 2 de enero de 2015

¡Os Odio!

Salimos de la habitación aún poniéndonos la ropa. Él sonríe y yo... Yo me siento la basura más grande, ¿cómo he podido hacer eso? ¡Dios mío! Odio a Alex por hacerme esto. Sí, eso es, fue todo culpa suya. Es un cabrón, ¿por qué me hace esto? Pasa de mí y me provoca, está con otra y pretende que me comporte como una amiga otra vez. Estoy harta.

Salgo al jardín de la mano de Daniel y lo primero que veo es a Alejandro besamdo a su noviecita en la hamaca. O sea, es mi cumpleaños. ¿No tiene respeto por eso?  —Irina, estás exagerando — No — Relajate  —¡Que no!   Por fin la Irina coherente calla a la psicópata.
Daniel chasquea los dedos delante de mi cara. Sin darme cuenta me he quedado embobada mirándoles y Dani que no es tonto, lo ha notado.

 — Irina, ¿qué te pasa? Desde que acabamos estás como ida.
Le miro y finjo la mejor de mis sonrisas. Me acerco despacio y le doy un pico
 —Estoy bien, mi amor, lo de antes fue genial.— Rozo despacio nuestras narices sin dejar de sonreír.
—Fuiste increíble tú también.— Me besa.
Alex se acerca en ese momento, puedo verle por el rabillo del ojo. Se acerca con una sonrisa idiota y Dani y yo le miramos. Belén, su supuesta novia me sonríe. Alex nos presenta y se va con Dani a hablar a solas a un lado  del jardín. Paula y las chicas nos cogen a Belén y a mí  y nos llevan a las toallas y me llenan de regalos. Sonrío a medias y miro de reojo que ninguno de esos dos no se acercan ni a mí ni al grupo. Sé que Alex está enfadado, cuando está enfadado con alguien tensa la mandíbula, abre las fosas nasales y a Daniel se lo notamos todos. No quiero que se peleen...
—Venga Iri, abre este.— Paula me da una caja grande de regalo con un lazo, lo abro y está lleno de confeti. Meto la mano y empiezo a reírme, meto las dos manos y las saco con fuerza y justo al confeti salen volando un puñado de condones. No paramos de reírnos. Sigo mirando los regalos. Todos son perfectos, los chicos me dan cosas para la bici, incluso unos guantes negros con rosa muy bonitos. Y las chicas, las chicas son idiotas. Me han dado cosas preciosas más unas esposas y una fusta... Ya quiero ver la cara de mis padres.
Hablamos y nos reímos, pero noto como todos están atentos a Alex y Daniel. ¿Qué coño pasa? Rato después empiezo a oir como Daniel sube la voz, Alex también, éste le empuja, el otro levanta los brazos a modo de amenazas. Me levanto corriendo e intento hacer que Dani no se acerque más a Alex mientras éste se intenta soltar.
—¿¡Qué coño te pasa Alejandro!?
—¡Aléjate de ese subnormal Irina! ¡No te merece!
—Y tú sí ¿no? Gilipollas. Que yo sepa aquí el único que le hizo daño fuiste tú— Replica Daniel
Alex se intenta soltar pero a Claudio se une Ricky y le sujetan mejor.
—Vamonos, Daniel.—Le cójo la mano con fuerza— Os veo esta noche, chicas. Lo siento.
Salgo con Daniel de la mano. Enfadada, enfadadísima. Cuando ya nadie puede vernos le solté, nos acercamos al coche y subo de mala gana. Él no dice nada, yo tampoco... La tensión se podía cortar con un cuchillo.
—No fue culpa mía.— Por fin se digna a hablar
—Me importa una mierda que fuese tuya o suya. El caso es que me jodisteis el cumpleaños entre los dos.
—Aín es pronto, puedo recompensarte.
—Mejor llévame a mi casa, te llamo luego.
—Vale...—Suspira y me lleva sin protestar.
Me quedo dentro del coche un minuto pensando en como desèdirme. Al final me decido solo por decir...
—Ciao.
Intento bajarme, me coge la mano, hace que me caiga sobre el asiento y me roba un beso. Instintivamente sonrió.
—No te despidas nunca sin besarme, puedo morirme.
Me lanza su sonrisa perfecta y esos hoyuelos hacen su aparición. No puedo evitar sonreír y me voy.
Subo, sé perfectamente que quiero hacer. Mis padres están en el sofá viendo noticias.
—¿Cómo llegamos tan pronto?—Pregunta mi madre
—Nos aburrimos, ahora vamos al monte.
La mujer que me dio la vida revolea los ojos.
—En serio, me preocupa ese deporte. No hagas locuras.
—Deja a la niña, que le va a pasar, si es un deporte muy completo.
— ¡Gracias, Papá!
Me voy a mi habitación, me quito la ropa y me meto un segundo a la ducha para quitarme el cloro. Seco el pelo de cualquier manera con el secado, me hago una coleta alta, me meto de nuevo a la habitación y me pongo el equipo de descenso. Esto es lo único bueno para mí, mi deporte. Miro a tappy mi viejo casco y... Bueno el que me dio Alejandro. Dudando mucho de mi decisión; cójo el nuevo.
Salgo de casa y subo al trastero a por mi niña bonita. Le paso un trapo para quitarle el polvo, engraso la cadena, hago una prueba, dos... va bien. Bajo las escaleras con ella, ahora si que me da igual todo. En la calle me subo a la bici, me hago una trenza y me pongo el casco para subir. La gente no lo entiende pero esto me da la vida. Al llegar respiro hondo, me pongo las gafas y bajo los caminos que tanto nos costó hacer, una, dos, tres veces... Subo a otro diferente y cuando llego hay alguien. Reconozco la bici. Alex. Intento irme pero me ve.
  —¡Irina! Espera.— Corre hasta estar detrás de mí.
Me giro enfadada, le miro mal y me cruzo de brazos mientras dejo que la bici se apoye en mi cadera.
—Lo siento, sé que...
—¿Qué haces aquí a esta hora?—Le interumpo.
Sonríe con insolencia y yo me derrito por dentro ¡Dios! esa sonrisa tan jodidamente perfecta.
—Sabía que vendrías, cuando no quieres pensar o estás enfadada vienes aquí.
—¿Crees que conoces absolutamente todo de mí?
Vuelve a sonreír.
—Lo conozco todo, todo de ti.— Mientras me toca con el pulgar la mandíbula.
Escondo todo lo posible mis ganas por comermelo a besos y le aparto la mano de mala gana.
—¡Pues no! No conoces todo de mí y ahora vete a a mierda un poquito.
Intento irme y me coge la mano y me gira.
—Eres taaaaan terca. Escucha y cállate. 
Al escuchar semejante orden le miro con rabia y al intentar hablar me pone una mano en la boca, lo que me enfada mucho más y a él parece hacerle gracia. Capullo...
 —No quería joderte el cumple con los chicos, pero de verdad, Daniel es lo peor para ti.
—¿¡Dime de una puta vez por qué!?
—No te quiere, cuando nos peleamos y te fuiste a Los Angeles me puse a hablar con Roberto. Me contó cosas horribles sobre ese capullo y que nos vieron entrar al edificio y se apostaron que él conseguiría llevarte a la cama, no eres más que un objeto para él, ¡una mera diversión! ¡Entiendelo!
Se me humedecen los ojos, me arden las mejillas, el corazón presiona, tengo un nudo en la garganta y lo único que hago es darle un bofetón con todas mis fuerzas en la mejilla izquierda y rompo a llorar en su pecho, sollozo y hundo más la cara en su pecho. Él me abraza despacio pero firme.
—¿Por qué no me avisaste?— Le reclamo sin dejar de llorar.
—Princesa... Nunca me dejas.— Hace que le mire y nos sentamos en una roca.
—¡Te odio tanto a ti como a él! ¿Tú sabes lo que me duele todo esto?
—Sí, lo sé.— No me suelta.
Mi teléfono suena, lo saco sin ganas y veo nuestra foto. Él y yo en Santa Mónica, ¿cómo puedo hacer eso? ¡Me siento estúpida! Me levanto y me alejo un poco de Alex y cojo el teléfono...
—¿Qué quieres?—Le digo de mala gana
—¿Qué hice ahora?
—Que ya me he enterado de todo, ¡eres un hijo de puta!
—¿¡Qué coño te pasa!?—Le noto enfadado
Intento que no se me escape algún sollozo y note que me afecta.
—¡PÚDRETE!
Cuelgo.

domingo, 30 de diciembre de 2012

No sé que pensaba...

Después de perdernos por culpa de Paula que no tiene ni idea de guiar a la gente. Daniel aparca de milagro cerca de la casa. Antes de entrar ya escucho que alguien se tira al agua, que la música está alta y risas. Tocamos al timbre y nos abre Claudio en bañador y sin camiseta; ni barriga ni abdominales pero tiene un punto que volvería loca a cualquiera, es un payaso y un encanto. Me da un abrazo sabiendo perfectamente que me mojará, pero que más da. Sonriendo me hace girar, luego fija la mirada en el desconocido y me mira de nuevo a los ojos.
Daniel parece entenderlo y se presenta, se dan la mano y entramos en la casa. Paula y yo nos metemos en la habitación de la hermana de Claudio a cambiarnos. Tiene la habitación llena de fotos de los Beatles, me gusta muchísimo su gusto musical y la niña la verdad es que es muy maja.
Paula se pone el bikini rosa y negro y yo uno de los que me puse en Los Angeles y un pareo. Salimos al jardín y lo primero que veo es a Riqui -uno de los del instituto- haciendo su ritual de apareamiento ante María, ella le mira sin muchas ganas de aguantarle. Algunas chicas sacan cosas para comer y lo ponen sobre la mesa blanca de jardín. Paula empieza a aplaudir para llamar la atención de todos consiguiéndolo.
  -Chicos, venga.-Grita Paula y algunos salen del interior de la casa, incluidos Claudio y Daniel.
  -Cumpleaños feliz,cumpleaños feliz....-Empiezan a cantar todos, me pongo colorada mientras se acerca Carlota con una tarta y algunas velas. Hoy con tanto dulce me pondré fondona. Soplo las velas y comienza la carrera de los chicos por ver quien se come el trozo más grande. Al final no comeré ni un trozo de ésta tarta. Las chicas repartimos la tarta y cuando acabamos cogemos los nuestros y nos sentamos con ellos.
  -Bueno chicas, él es Daniel.-Sonrío-Mi novio.
Le saludan. Las chicas babean un poco con él, me encanta. María está que no puede de la rabia, se le nota mucho. Se la ha pasado intentando superar en todo durante años, y muy a mi pesar, siempre lo consiguió, hasta ahora. Que se joda.
Me apoyo en el hombro de Daniel para picarla más, él me da un poco de su tarta. Me lo como y le beso. En cuanto abro los ojos detrás de Daniel veo a Alex serio mirándome. Me separo un poco y le veo cogido de la mano con una chica alta, el pelo un poco rizado, tez blanca y es... guapa. Me comen los celos, Dios, ¿yo celosa? parezco idiota, ¿qué me pasa? La sonrisa ha desaparecido totalmente de mi cara.
  -¿Estás bien? mi amor.
  -Sí, sí.-Sonrío falsamente.
Me levanto a dejar algunas cosas e Inés detrás con otras tantas. Dejamos las cosas calladas, es raro, Inés siempre sabe que decir, en todo momento.
  -¿Estás celosa a que sí?
  -¿Yo? ¿Estás loca?-Le digo sin dejar de ordenar los platos.
  -Irina, para y no me tomes por tonta, te conozco, fea.
  -Un poquito.
  -Las chicas y yo sabemos que aun te gusta, lo que no sabemos, por lo menos yo, es qué haces con él, no le quieres.
  -Eso creéis vosotras, le quiero y mucho.
  -Yo creo que es lo que has hecho para autoconvencerte.
  -A ti estudiar psicología te afecta eh.
  -Ya verás...
No le digo nada más, es muy terca. Fuera, en el jardín, empezamos a jugar, a sacarnos fotos... Daniel se ha hecho muy amigo de los chicos, las chicas y yo estamos sentados hablando y Alex ... Alex está con su novia en un banco. Le veo levantarse pero simulo no darme cuenta, las chicas me hacen señas para decirme que viene. Cuando llega me saluda, me felicita y me presenta a su chica, se llama Belén, no sé de dónde la ha sacado, en mi vida la vi. Dani no me da tiempo a decirle nada a ella, viene y me coge en brazos y nos tiramos al agua los dos, los demás hacen lo mismo y todos al agua. Beso a Daniel mientras me rio, le abrazo. Tengo que admitir que estoy deseando que Alex me vea y se muera de celos. Me giro un poco, disimuladamente por si él me está mirando, pero no, lo que está haciendo es comerle la boca a la tipa esa sonriendo. Salgo de la piscina con una mala excusa solo para no verle con ella. Estoy celosa, que asco. Me meto en la cocina, si estoy celosa haré lo que que hace una celosa o una despechada; comer helado. Hurgo en la nevera hasta que noto a alguien detrás, me levanto y me giro. Alex le miro en silencio y él a mí.
  -¿No vas a decir nada?-Dice Alex rompiendo el silencio.
  -¿Sobre que?
  -¿Qué te parece Belén?
  -Es tu novia ¿no? ¿Qué pinto yo ahí?
  -Bueno, eres mi amiga, digo yo que algo tendrás que decir.
  -Pues no, nada.
Alex se acerca más a mí. No articulo palabra. Me giro y sigo mirando en la nevera. Él me abraza por detrás y me coge en brazos, yo intento resistirme.
  -¿Qué haces? Déjame.
  -Para de patalear Irina.-Me pone sobre la encimera.
  -¿Qué quieres? Pesado.
  -No me lo puedo creer... Estás celosa.
  -A mí no me engañes, llevo viendo esos ojitos desde los tres años, te conozco más que nadie.
  -Pues que bien, ¿quieres un pin o una chapita?
  -A ver boba-Pasa de lo que le digo-No estés celosa- Se acerca más- Aunque roja de rabia y celos me vuelves loco-Me dice muy cerca de la boca, no sé que decir y me pone nerviosa.
  -Déjame estúpido.-Digo por fin e intento apartarlo. Él parece no escucharme y comienza a besarme el cuello, a subir la mano por mi espalda desnuda y a tocarme la pierna, ¡Dios mío! No puedo pararle. En cuanto me muevo el me pega más a su cuerpo sin dejar de besarme el cuello. Beso a beso sube por mi mejilla hasta la boca. Me da un beso delicado pero ardiente de pasión, no aguanto y le entrelazo las piernas a la espalda y las manos al cuello, me dejo besa.
De repente para.
  -No estás celosa ¿no?-Se separa de mí- Mira que como nos pille tu novio...-Se ríe.
  -Eres idiota.-Me levanto y me atuso el pelo.
  -No te enfades eh, es que no me gusta que me mientas.-El muy idiota se rie- Eres tonta, no te pongas celosa.-Me toca la mejilla con ternura mientras yo me pongo más roja de la rabia. Soy conciente de lo colorada que estoy, pero también de lo mucho que me ha puesto toda ésta situación. En cuanto se va voy a buscar a Daniel. No aguanto más, le llevo a la habitación de la hermana de Claudio, cierro el pestillo y le beso con pasión, le quito veloz el bañador y él hace lo mismo con el mío. Bajo la persiana un poco y le tiro en la cama, me pongo encima, tengo unas ganas incontrolables. Alex me pierde, definitivamente. Me quito la parte de abajo y hago que Daniel entre en mi con fuerza, quiero que me haga daño, quiero que me haga gritar, lo necesito.
Estoy debajo, él me come la boca, me toca todo, cada vez estoy más excitada y es cuando él para. ¡Lo mato! Está bajando, Dios, siento como se me suben los colores a las mejillas. Me besa el bajo vientre, por Dios, no me esperaba esto. Baja más y llega a mi sexo, me pasa la lengua con delicadeza, me estremezco un poco, aprieto las piernas y queda apresado entre ellas, arqueo la espalda de placer, en el último momento no puedo aguantarlo y suelto un grito de placer. Luego sube y me besa el cuello, luego me obliga a abrir de nuevo las piernas y sin ningún miramiento entra de nuevo en mí, con fuerza, Dios mío, nunca en mi vida sentí algo parecido a éste placer. Me pongo encima y le cabalgo, ahora le toca a él...
Estamos acostados en la cama abrazados, ahora me siento mal. Me siento un asco de persona, estuve la mayoría del tiempo pensando en Alex y esto lo hice por su culpa. Dios mío, le odio. Bueno no, me encanta, pero Daniel es tan... buuf, es increíble.
Tocan la puerta.
  -A ver tortolitos, fuera de ahí ¡Ya!-Oigo gritar a Claudio.
  -Un momento.-Le contesto.
  -Rapidito eh.
  -Qué sí.
Me levanto y comienzo a vestirme, Daniel hace lo mismo. Antes de salir de habitación me da un beso.


domingo, 23 de diciembre de 2012

Beautiful gift.

Bajamos en el ascensor hablando un poco sobre la vergüenza que acabo de pasar con mis padres. Le abrazo por el cuello, él me coge de la  cintura y los dos sonreímos. Le miro a los ojos; son tan bonitos... De verdad que amo sus ojos y más aun esa sonrisa. Me lanzo a tapar su sonrisa con la mía y le soy un dulce beso, despacio, disfrutandolo, hace mucho que no le besaba y le abrazaba, me hacía falta. Salimos del ascensor cogidos de la mano y felices.
-¿A dónde vamos?
-A por tu regalo.
-¿Pero no eran las flores?
-Las flores eran para tu madre.-Sonríe y me hace girar la esquina, vamos hacia su coche, un Nissan negro con el interior en beig.
-¿Entonces?
No me contesta y abre el maletero dejando ver una barra de hierro a modo de perchero, con una bolsa negra de boutique colgada. Me mira sonriendo.
-Ahí está tu regalo.
Le miro ilusionada buscando en sus ojos una aprobación para lanzarme a abrir la bolsa. Él lo capta y me asiente sonriendo, pero antes de siquiera tocar la bolsa me suena el teléfono y por supuesto es Paula.
Lo cójo de mala gana, yo quería ver que había dentro de la bolsa.
-¿Qué?
-Uy que mala leche, ¿qué te pasó?
-Nada, ¿dónde estás?
-En tu portal.
-Pues vente hacia donde está la tiendecita de doña María, que estoy con Daniel.
-¡Oh Dios! ¿Voy a conocer a tu maravilloso novio?- Dice haciendo que se note la ironía.
-Cuando veas mi regalo seguro que te gusta.
-¿El regalo? Seguro.
-Boh... Ven anda.- Cuelgo.
Miro a Daniel.
-¿Otra a la que tengo que impresionar?
-Un poquito, pero no importa tanto, a Paula lo convenzo yo.-Le sonrío.
Llega Paula y apenas me dice hola y me mira, sé perfectamente que quiere.
-Dani, Paula. Pau, Daniel.
Se dan dos besos, no sé porqué, en cuanto se le acerca Paula sonríe. Ya le preguntaré, yo lo que quiero es mi regalo.
Paula se pega a mí y me susurra al oído.
-Me encanta su colonia.-Sonríe y se separa.
Daniel saca un cigarrillo de menta del paquete y se lo mete en la boca con seguridad de que las dos le estamos comiendo con la mirada. Lo enciende y da una corta calada y me mira.
-Ábrelo.-Levanta la cabeza en dirección a la bolsa.
-Es verdad.-Sonrío y abro con ansia la bolsa, contraigo la respiración y saco despacio, casi como i fuese una divinidad, algo delicado que al mínimo roce se  fuese a romper un cristal delicado...
Cuando  lo saco del todo lo veo perfectamente, un vestido Chanel rosa palo de estilo vintage. Nunca vi vestido más bonito, que digo bonito, más perfecto, cada bordado, cada roce de la tela con mi mano es una caricia.
Me giro y veo a Paula tan embobada como yo con el vestido, él me mira sonriendo, ya casi tiene acabado el cigarillo. 
-Me encanta Daniel, me fascina.
-Menosmal.-Sonríe.
-Pero tuvo que ser carísimo Dani, no hacía falta que te gastaras tanto.
-No importa, mi madre trabaja en una de las tiendas y también había unos zapatos que me dijo Nuria que te encantan.
-Esto fue todo cosa de Nuria.-Sonrío- Quién si no...
-Bueno, me ayudó ella y mi madre.-Me da un dulce pico.-Mira esa caja.
Me giro y casi me da algo. A quién no le daría algo si ve claramente un LV en una caja de zapatos. Pego un grito que me había guardado del vestido, pero con esto no aguanté más. Oigo a Daniel reírse y Paula me aprieta la mano, yo lo interpreto como un "me encanta". Abro la caja, unos preciosos Louis Vuitton.
Me abalanzo sobre él y le beso "te amo, te amo, te amo..." no paro de decirle.
-Yo también.-Dice Paula riéndose- Pero tenemos que ir a la fiesta.
-Es cierto.-Paro de besarle
-Venga, subid al coche.
Nos subimos.Yo de copiloto y Pau en medio, en la parte de atrás. Le doy a un botón para encender la radio. Paula alarga el brazo y me pasa un CD de nuestro grupo favorito, three days grace, lo pongo y subo un poco el volumen.
-¿De dónde lo sacaste?-Le pregunto.
-Hay que llevar música y éste se me coló.
 Daniel arranca y como podemos le indicamos el camino a la casa de Claudio.

PD: Ya podéis comentar todo lo que queráis. Ya sé que es muy corto, pero pronto os subo más. Felices fiestas y prospero años nuevo PRINCESAS.


jueves, 6 de diciembre de 2012

Tanta flor puede dejarme comatosa.

Estoy en la cama enrollada en el edredón con la habitación totalmente oscura, como a mí me gusta dormir. Oigo pasos acelerados por la casa, me tiro el edredón sobre la cabeza. Estoy cansadisima, no debería acostarme tan tarde, pero no puedo evitarlo. Ahora los pasos están más cerca, no me puedo creer que mi madre vaya a despertarme pronto un sábado, y sobretodo en verano. Abre la puerta con energía, enciende la luz, yo me sumerjo más aun en la cama. Me acabo de acordar de que pasa; es mi cumpleaños.
-¡Felicidades!-Grita mi madre  abriendo la persiana. 
Me destapo de mala gana. Para esta tontería mejor que me dejara dormir. Miro hacia la puerta y veo a mi padre con una tarta de fresas con un 20 gigante en medio, y él, como no, sonríe con ilusión.
-¿No podíais dejarme dormir un poquito?- Les sonrío, más que por la "agradable sorpresa" por cortesía.
-No, levanta y sopla las velas.- Dice mi madre con un rintintín en la voz que la verdad me desespera. Demasiada ilusión porque me haga un año más vieja pero bueno... Yo, la verdad, me habría quedado en los 18 por los restos, pero que se le va hacer, ¿hay que crecer no? Me siento en la cama con una sonrisa de condescendencia mientras mi padre se acerca a mí con el pastel y las velas encendidas. Las apago de un soplo.
-Ahora levanta y ordena esto, que te esperamos con la tarta en al cocina.- Me dice mi madre mientras sonríe y sale a la cocina.
Aun por encima que me despierta me vacila, ésta señora me supera, de verdad. Hago la cama, meto los zapatos en el baúl y la ropa sucia a la lavadora. Me meto en el baño, me lavo el pelo, todo despacio, sin prisa. No estoy ni feliz ni triste, me siento bien la verdad. Salgo del baño completamente empapada, con una toalla corta y el pelo envuelto en otra. Enciendo la radio y lo primero que escucho es la increíble voz de Caleb de King of Leon cantando "Use somebody" me pongo a tararearla mientras me seco el pelo. Al acabar, del armario saco un vestido blanco con flores pequeñas ajustado hasta la cintura y luego en la falda con vuelo algo corta, un cinturón delgado a la altura de la cintura y unos tacones de cuña del mismo color. 
Voy a la cocina junto a mis padres.
-Ya estoy, ¿contentos?
-Qué guapa estás, hija. Te pareces a tu madre.
-Gracias papá.- Le beso la mejilla- Ahora quiero mi tarta.
-Toma.- Dice mi madre mientras me tiende un trozo de tarta de fresa con unas cuantas fresas por encima. Me siento a comérmela y en menos de tres minutos suena mi teléfono. Me imagino que será Paula y claro está acierto.
- Hola Pau.-Le digo mientras me meto una cucharada de tarta en la boca.
-Felicidades, ¡fea! Tenemos planes hoy.
-Cuéntamelos.
-Nos quedamos todo el día en casa de Claudio, fiesta en la piscina y luego fiesta, ¿te parece?
-Me parece,¿me vienes a buscar?
-Claro, voy en breves que hay que decorar eso, voy llamando a los demás.
-¡Chao! Un besazo.-Colgamos las dos a la vez, sonrío y me meto otra cucharada de tarta y me acuerdo,¿y Daniel? No sé ni siquiera si quiero que venga, seguro que Alex va a estar en la fiesta y no quiero que se peleen o que discutan, aunque he de admitir que si no viene Alex estará encima de mí, literalmente. No puedo evitar sonreír por esa bobada. Bueno, necesito que venga o no podré controlarme y además, quiero que me mime que si lo hace Alex me sentiré fatal. Mis padres han desaparecido de repente. Justo cuando me levanto a fregar el plato suena el timbre, dejo el plato y voy a la puerta, que poco tardó Pau en venir. Abro la puerta con una sonrisa y dispuesta a abrazar a Pau. En lugar de ver a Paula veo un montón de flores que si llego a ser alérgica entro en coma. Sonrío como una idiota mientras las flores bajan hasta el pecho de Daniel que tiene esa sonrisa tan perfecta y bonita, me encanta este niño. Cójo las flores, las dejo en el suelo y lo abrazo con fuerza y le beso con ganas, le muerdo el labio...
 -Te voy a matar.-Digo sin dejar de besarlo.
 -Si es a besos como este mejor.- Pone sus manos en mi cintura, y de repente se queda parado y mirando detrás de mí. Paro yo también y me apoyo en su pecho sonriendo.
-Están mis padres detrás ¿no?- Me hundo más en su pecho.
-Sí.
Me giro y les pongo la mejor cara de niña que puedo, una sonrisa avergonzada e inocente.
-Llegó Daniel.- Le digo sonriendo.
-Ya nos dimos cuenta.-Me dice mi padre sin mucha felicidad.
Cójo las flores y le invito a entrar. Mi madre coge las flores y las mete en un jarrón. Daniel está nervioso, lo noto, se mantiene de pie en la barra de la cocina mientras mi padre pone a hervir agua. Yo estoy con mi madre y las flores, está loca con las flores, cómo le pueden gustar tanto las flores, qué mujer.
-Ya me gusta más tu novio.-Sonríe.
-Bien, oye mamá, hoy voy con los chicos a casa de Claudio. 
-¿Llevas el móvil?
-Sí.
-Vete.-Me dice esto y sonrío, la abrazo y voy hacerle compañía a don nervioso. Me acerco y lo abrazo. Me besa la mejilla sonriendo.
-¿Puedes bajar? Te tengo que dar algo.
-Claro.- Le suelto y me acerco a mi padre, le doy un beso en la mejilla y me despido.

sábado, 1 de diciembre de 2012

AVISO

Chicas, hoy no subo capítulo nuevo, como esta semana hay puente os subo varios seguidos y así estáis más contentas. Y gracias por leer la novela, que aun que seáis pocas, la verdad es que me llega mucho que os guste, os adelanto que estoy escribiendo otra que solo ha leído una persona y por lo que me ha dicho le gusta, así que en cuanto tenga mucho material os aviso y empiezo a subir la otra también. PD: Comentad alguna que otra vez por favor, lo que sea. :)

miércoles, 21 de noviembre de 2012

El perdón sabe a sal.

Ya ha pasado casi una semana desde que llegué, Dani ¿Qué me llamó?¿Un día en todo este tiempo? Y además con prisa, lo noté nervioso, no me quiso decir porqué y luego colgó, un "Adiós mi amor, tengo que colgar" y ya. Otro del que tampoco sé mucho es Alex, no me ha buscado. A pesar de que le hablé como le hablé... No sé, somos amigos y eso está por encima de todo. Parezco idiota, si no me ha dicho nada será porque ya no somos amigos y punto. Respecto a Daniel... Que se vaya olvidando de que lo llame yo, vamos hombre, si quiere venir que venga y si me quiere llamar ya sabe... Pero yo no lo llamo... Bueno...-Cójo el móvil y jugueteo un poco con él-Estoy preocupada,¿ y si le pasó algo?¿Y si está en el hospital? Mataría a Roberto por no llamarme. Definitivamente lo voy a llamar, bueno no -Tiro el teléfono en el sofá, me siento al lado y enciendo la tele, lo miro de reojo, no aguanto y lo cójo, justo cuando voy a darle a la pantalla para llamar suena el timbre.
Me pego un susto y voy a abrir la puerta con el móvil en la mano, descalza y despeinada; sin prestar atención a nada. Cuando llegó a la puerta me doy cuenta -¿Y si es él?- Sonrío y muy ilusionada abro y ... Nada, no hay nada, chasqueo la lengua con los dientes, molesta por la bromita. No sé porqué, instintivamente miro al suelo, me sorprendo un montón y sonrío como una idiota. Me agacho y lo cójo, un casco "Troy lee Desings" rosa y negro con un pequeño gorrión azul en la parte de atrás en un lado pone "Love & Hate" con un cuchillo en la parte de abajo, por encima unas rayas entrelazadas negras y violetas, por el otro lado una especie de tablero de ajedrez.... Realmente bonito. Dentro del casco un paquete de lacasitos grande, otro paquete de palomitas de las que trae tres y una bolsa de chucherías variadas. No paro de sonreír, vuelvo a mirar al suelo por si se me ha caído algo; pero no, lo que hay es un papel doblado a la mitad que no cogí. Lo abro y empiezo a leer.
   *Irina, ya sé que puede que esto no sirva para que me perdones -lo tenía guardado para tu cumpleaños- y seguramente me estés odiando como a nadie, por ser un imbécil y no saber decirte las cosas. Ya sé que estás castigada, me lo dijeron las chicas, pero bueno... LO SIENTO, ¿quieres qué te acompañe? No puedes comerte todo esto tú sola. =P *

Sonrío y levanto la vista del papel, en ese momento le veo bajando del descansillo de las escaleras, seguro de si mismo, sin sonreír pero a la vez haciéndolo, con unos jeans y una camiseta, sencillo como es él, como a mí me gusta que sea. Le sonrío y él a mí, y esta vez por completo.
-¿Crees que vas a comprar mi perdón con chucherías?-Bromeo.
-Eso intento.-Me sonríe y siento que me derrito por dentro.
-Pues no es suficiente.-Miento- Tienes que traer alguna película de terror que estoy sola y me aburro.-Le sonrío.
-¡Hecho! Vengo ahora.
Se va y me quedo en la puerta sonriendo como una idiota. Entro en casa y recojo un poco de todo lo que tenía tirado; cuantas veces había visto mi desorden y no importaba, pero hoy sí. Meto las palomitas al microondas, mezclo los lacasitos con los ositos de goma y otras chucherías. Lo pongo todo encima de la mesita del salón y me siento en el sofá nerviosa, nerviosísima como nunca esperando que suene ese timbre. Se me hacen eternos los minutos hasta que por fin suena. Me levanto corriendo, casi me doy contra uno de los bancos que hay en la barra de la cocina. Abro rápido.
-Qué rápido, o eso me pareció.- Miento como una bellaca.
-Tardaré más la próxima.-Dice mientras entra- Traje las míticas: Viernes 13, Pesadilla en Elm Street y una nueva que me recomendó el Carlos, el del vídeo club "Paranormal Activity" Es del año pasado.
Nos sentamos en el sofá, él está relajado, yo la verdad es que tengo el corazón a mil, casi que me duele, se quiere escapar por la boca. Subo las piernas al sofá, la primera película es "Viernes 13", no me asusta, más bien me da risa. Decimos tonterías, nos gastamos bromas, nos damos pequeños golpes y nos reímos. Esto es como antes, estoy tan contenta...También nerviosa, todo hay que decirlo, esto no deja de latirme a mil. Cambiamos de película, toca la nueva, la que no sabemos como es. Después de mucho hablar ya empieza a darme miedo la película, pego un grito y me agarro a la camiseta de Alex; él también se asusta y me pasa el brazo por los hombros pegándome a él-Otra escena aterradora- vuelvo a gritar y luego nos reímos. 
De repente detrás del chico de la película aparece su novia poseída. Me asusto de tal manera que tiro las palomitas por encima de los dos. Comenzamos a reírnos mientras nos comemos las palomitas que están en la cabeza del otro. Le miro a los ojos mientras me como sugerente una palomita, me mira los labios y se muerde el suyo, luego me coge de la cintura y me pega a él. No pienso en nada y me lanzo a besarlo a la vez que él a mí. Sus labios ligeramente salados por las palomitas y un poco dulces también. Estoy completamente embelesada por sus besos, por todas esas caricias, que, ahora mismo, hacen que me olvide de todo. Me tira sobre el sofá con dulzura, de fondo gritos, y en la penumbra del salón sus besos me quitan a mí todo ápice de miedo.


Noto vibrar algo debajo de mí y me muevo un poco. Oímos una musiquita, su móvil. Hay que ser inoportuno.
-Cógelo.-Le digo mientras me incorporo y me recojo el pelo en lo alto de la cabeza.
Se aparta mientras habla por teléfono ¿qué he hecho? Dios, Alex me pierde, casi le pongo los cuernos a Daniel, con lo bueno que es... Parezco tonta.
Alex vuelve cuando estoy recogiendo el reguero de palomitas y meto las películas en las cajas del video club. Casi ni le miro. Le doy la espalda y siento como se acerca a mí y me coge de la cintura, me gira y me sonríe insolente.
-¿Por dónde íbamos?
Me quedo anonadada pero reacciono y muy a mi pesar le aparto.
-Por ningún lado, tú y yo  sólo somos amigos.-Sigo recogiendo sin hacerle caso.
-¿Me puedes decir porqué?Hace un rato me besaste con...
-¡Con nada!- Le grito sin quererlo- Lo siento, Alex estoy con Daniel, no te interpongas.
-No lo haré no te preocupes.-Me dice con una carita.... No puedo ver esa cara. Instintivamente le abrazo y justo cuando hago esto suena mi teléfono. Dejo de abrazarle y sin fijarme mucho reconozco la foto, Dani y yo en la playa de Santa Mónica. Le cójo rápido.

-Hola.-Intento parecer enfadada. Alex pasa delante de mí y coge las cosas para llevarlas a la cocina.
-Lo siento mi amor.
-Excusa.- Exijo seca, sin ningún sentimiento.
-Estuve ocupadísimo, mis padres no me dejan en paz y además estos, que quieren quedar siempre... ¿Te vale?
-No, pero tampoco me apetece discutir contigo por teléfono.
-Iré pronto, te lo prometo.
-Eso espero.-Digo seca.
-Tengo que colgar, tengo que colgar, te quiero princesa.
-Y yo.-Cuelgo sin decir nada más, para que note que estoy enfadada, pero la verdad es que no, no lo estoy lo más mínimo. Oigo que alguien corre a mi espalda, me giro rápido y Alex me coge en brazos sonriendo y dándome vueltas.
-¿Qué quería el pesado de Daniel?
-¿Pesado?.-Sonrío- Si lleva como una semana sin llamarme.
-Pues menudo novio...-Me intenta besar pero yo hago como si nada y aparto la cara.
-Pero me quiere y lo sé, ¿y a ti quién te llamó?-Digo curiosa.
-Roberto.-Dice como si nada y empieza a darme besos en el cuello, empiezo a reírme y me da más vueltas.
-¡Para!-Me rio- bájame por favor, bájame.
Me hace caso y me baja.
-Desde cuando te llevas tú con Roberto eh!-Sonrío.
-Te largaste sin decirme nada y con alguien tenía que jugar a la play mientras no comía aquí.
-Ah... ¿Te doy una paliza al PRO?
-Sigue soñando niñita.-Se ríe.
Nos sentamos en el sofá sin mirarnos, cogemos los mandos y empezamos a jugar; Manchester City vs mi querido Athletic de Bilbao.

lunes, 29 de octubre de 2012

Menuda bienvenida...

     Abro los ojos despacio, estoy en el suelo, sobre el asfalto frío. Me levanto y empiezo a caminar, es una ciudad llena de papeles por el suelo, periódicos arrugados, abandonados a su suerte. Camino un poco más y no hay nadie, tiendas solas, ni un ladrido ni un piar de algún pájaro. Giro la calle y todo el cielo se nubla, empiezo a estar asustada. Levanto la mirada y a unos metros de mí veo una sombra; alguien me llama, miro en todas las direcciones y no veo más que esa sombra. Vuelven a gritar mi nombre. Ésta vez reconozco la voz de Alex. Lo llamo, pero sólo escucho mi nombre, tengo miedo, intento acercarme a aquella sombra, por más que corro no logro alcanzarla. Alex no para de llamarme. Un coche pasa veloz por delante mía, con una canción a todo volumen "When you're going", nada más escucharla empiezo a llorar y a correr hacia la sombra; pasa veloz todo a mi alrededor, caigo de rodillas con las manos en la cara, Alex sigue gritando mi nombre, sollozos y lagrimones salen de mí, mientras estoy ahí, de rodillas...*

-¡Despierta!-Siento que me sacuden-¡Irina!-Me despierto de golpe absorbiendo aire y me hundo en su pecho sollozando.-¿Qué te pasa?¿Porqué lloras?
-Un sueño, una pesadilla...No sé.- No paro de llorar.
-Tranquila.-Me abraza fuerte- Ya hemos llegado,no querrás que tu madre te vea llorar-Me sonríe- Va a pensar que soy un asco de persona.-Vuelve a sonreirme y me da un pico,me tranquilizo.
-Tienes razón.-Me seco las lágrimas y le sonrío.-Vamos.
Cogemos las maletas. Vamos un poco atareados así que Daniel sale antes que yo para ayudarme a sacarlas.
Nada más salir del tren veo a mi madre con su vestido negro largo y con flores rojas, le encanta. Me ve y me sonríe. Poco más atrás está mi padre, me acerco a ella y la abrazo con fuerza, noto su sonrisa en mi oreja. Se separa de mí, me coge la manos y me mira. Sus ojos, parecidos a los míos pero con menos brillo, me miran con cariño, amos, ese amor que solo una madre te puede dar.
-Estás castigada dos semanas.-Vuelve a sonreírme.
-Vale mamá, menuda bienvenida ¿no?
-Ya te lo advertí cuando te fuiste.
-Ya bueno...-Me aparto un poco y le dejo ver a Daniel que está detrás de mí.-Este es Daniel, mamá.-Él se acerca con la mejor de las sonrisas y le da dos besos.
Mi madre los acepta seria, no muestra mucho cariño por ese que ha hecho que su niña "perfecta" la desobedezca y casi huyera con él a otro continente.Pero bueno, va a tener que, por lo menos, aceptarlo.
-Mucho gusto señora.-Vuelve a sonreirle él, lo más agradable que puede.
-Me gustaría decir lo mismo.-Dice arrugando un poco la boca.
-Uy que tensión... Voy a saludar a papá.-Me voy hacia mi padre que está cogiendo mis maletas. Deja mi mochila en el suelo y abre los brazos para que lo abrace,lo hago y le doy un beso en la mejilla.
-Irina, te vuelves a ir así o vuelves a gritarle a tu madre y te juro que no sé que te hago, pero no vas a tener la libertad que te doy ahora,¿me oyes?-Me dice con un poco de enfado mientras me suelta,pero conozco a mi padre, no puede evitar esconder la alegría de verme.
-Ay papá, ya es el segundo regaño y no llevo aquí ni 20 min.
Me vuelve a abrazar.Luego le cójo de la mano y lo llevo hacia Daniel. Mi madre está sonriendo-que raro-Daniel se pone serio y le extiende la mano a mi padre, éste hace el mismo gesto completamente serio.
-Encantado señor.-Mi padre asiente y le dice lo mismo.
-Oye mamá,¿y mis amigos?
-¿Qué amigos?
-Hombre... Los de siempre, esos que cuando van a casa los tratas mejor que a mí:Pau y las chicas, Claudio y los chicos...Ya sabes, mis amigos.
-Pues no sé nada de ellos, él único que me ha preguntado algo ha sido Alex.
-Mira que bien.-Cójo el móvil mientras dejo a mis padres con Dani y les llamo.No me coge ninguno.
Me doy por vencida y me acerco de nuevo a Daniel, le cójo de la mano disimuladamente mientras escucho el interrogatorio de segundo grado que le hacen mis padres: Que si haces esto o haces lo otro, que cuantos años tienes, qué estudias...Buff el pobre Dani contesta super educado y agradable.
-¿Podéis parar?-No me hacen ningún caso por supuesto.
-¿Te vas a quedar aquí mucho tiempo?-Le pregunta mi padre.
-No, de hecho, me voy ahora a Madrid.-Justo en ese momento llega su tren. Mis padres se despiden de él con la misma cara de pocos amigos de antes, supongo que intentan reclamar respeto o miedo...Sabe Dios.Tonterías al fin y al cabo.
Se van al coche y me dejan con Dani para que me despida.Nada más irse me coge fuerte de la mano, hace que de media vuelta sobre mí misma y me quedo muy pegada a él, le sonrío.
-Ni se te ocurra besarme si no vas a venir a visitarme.-Le digo sin dejar de sonreír.
Él me roza la nariz con la suya.
-Vendré pronto.-Me roba un beso, luego para y me abraza con fuerza.
-Cuídate.-Le digo rozándole la mejilla con el pulgar-Te quiero ¿vale?
-Te quiero.-Me  da un último beso.Coge las maletas y se mete en el tren.Me despido con la mano.

En pocos momentos estoy delante del coche. Me pongo en el sitio del medio, me tiro hacia delante y enciendo la radio. Mi padre baja un poco el volumen.
-Ya sabes Irina, castigada dos semanas.- Dice mi madre sin mirarme.
-Sí mamá.- Revoleo los ojos y me apoyo en el respaldo- Oye, aunque me quede en casa,¿pueden venir mis amigos?
-No sé, ya veremos.
No tardamos mucho en llegar a casa.Mi madre y yo bajamos del coche y sacamos las cosas del maletero; mi padre desaparece por la esquina en busca de aparcamiento.
Nosotras entramos al portal, directas al ascensor. Mi madre le da al botón del cuarto dejando ver unas uñas perfectamente cuidadas a pesar de hacer todas las tareas de la casa.Entramos en casa,me salta encima Bobo, mi perrito. Ya sé que es un nombre raro pero, se lo puse con los chicos cuando me lo regalaron mis padres y así se quedó.
-¡Bobo!-Lo cójo en brazos y lo beso.
Abro la puerta con el perro aun en brazos, entro de espaldas arrastrando la maleta y dándole patadas a la mochila. En cuanto me giro oigo que me gritan con energía un "Sorpresa" de todos mis amigos; unos con globos, Pablo coge confeti de la bolsa y me lo tira a la cara, empiezo a reírme, las chicas se acercan a abrazarme, dejo el perro en el suelo y me acerco a ellas. Todos felices, por fin volvemos a estar juntos. Pero falta alguien, el más importante para mí, Alex. Decido no hacer caso y disfrutar de la sorpresa de mis amigos.
Después de saludarme todos, sobretodo las chicas que son de un exagerado...Me han casi babeado la cara. Nos sentamos en el suelo haciendo un circulo y los chicos tirados por donde pueden; Claudio en la cama, como si estuviera en su casa, Pablo en la silla del ordenador...
Bobo se me mete entre las piernas y comienzo a acariciarlo.
-Pensé que os habíais olvidado de mí.-Les sonrío sin dejar de acariciar a Bobo.
- Cómo nos vamos a olvidar, fea. Nosotros queríamos ir a la estación pero éstas insistieron en que lo hiciéramos aquí.- Me dice Claudio mientras juguetea con una pelotita que tenía por ahí.
-Bueno... ¡Gracias!
-Te lo mereces.-Dice Pablo encendiendo el ordenador, ni siquiera me mira.
Aparece mi madre en la puerta con un plato lleno de galletas Oreo. No sé si me molesta que nos siga tratando como niños o me gusta.
Le cójo el plato y lo dejo en el suelo, nos  mira y sonríe, como un "adiós y pasaoslo bien. Nos pasamos la tarde en mi habitación riendo, hablando de todo lo que nos hemos perdido por no estar juntos, con la música alta y alguna que otra exhibición de baile un tanto ridículo pero divertido. Y que más da, con los amigos se hacen locuras y tonterías de las cuales o no te arrepientes o te arrepientes luego, cuando ya, literalmente, te has muerto de risa.
Al caer la noche, las chicas se quedan a dormir y como no, llegan al tema favorito de todo el mundo ahora: "Alex está muy cambiado desde que vino de Madrid". No es que le odie, no, ya no me importa, incluso creo que exageré mucho, hasta le agradezco que pasara de mí. Gracias a que nunca pasó nada, tengo un novio increíble que me adora y me trata como a una princesa de verdad.