miércoles, 21 de noviembre de 2012

El perdón sabe a sal.

Ya ha pasado casi una semana desde que llegué, Dani ¿Qué me llamó?¿Un día en todo este tiempo? Y además con prisa, lo noté nervioso, no me quiso decir porqué y luego colgó, un "Adiós mi amor, tengo que colgar" y ya. Otro del que tampoco sé mucho es Alex, no me ha buscado. A pesar de que le hablé como le hablé... No sé, somos amigos y eso está por encima de todo. Parezco idiota, si no me ha dicho nada será porque ya no somos amigos y punto. Respecto a Daniel... Que se vaya olvidando de que lo llame yo, vamos hombre, si quiere venir que venga y si me quiere llamar ya sabe... Pero yo no lo llamo... Bueno...-Cójo el móvil y jugueteo un poco con él-Estoy preocupada,¿ y si le pasó algo?¿Y si está en el hospital? Mataría a Roberto por no llamarme. Definitivamente lo voy a llamar, bueno no -Tiro el teléfono en el sofá, me siento al lado y enciendo la tele, lo miro de reojo, no aguanto y lo cójo, justo cuando voy a darle a la pantalla para llamar suena el timbre.
Me pego un susto y voy a abrir la puerta con el móvil en la mano, descalza y despeinada; sin prestar atención a nada. Cuando llegó a la puerta me doy cuenta -¿Y si es él?- Sonrío y muy ilusionada abro y ... Nada, no hay nada, chasqueo la lengua con los dientes, molesta por la bromita. No sé porqué, instintivamente miro al suelo, me sorprendo un montón y sonrío como una idiota. Me agacho y lo cójo, un casco "Troy lee Desings" rosa y negro con un pequeño gorrión azul en la parte de atrás en un lado pone "Love & Hate" con un cuchillo en la parte de abajo, por encima unas rayas entrelazadas negras y violetas, por el otro lado una especie de tablero de ajedrez.... Realmente bonito. Dentro del casco un paquete de lacasitos grande, otro paquete de palomitas de las que trae tres y una bolsa de chucherías variadas. No paro de sonreír, vuelvo a mirar al suelo por si se me ha caído algo; pero no, lo que hay es un papel doblado a la mitad que no cogí. Lo abro y empiezo a leer.
   *Irina, ya sé que puede que esto no sirva para que me perdones -lo tenía guardado para tu cumpleaños- y seguramente me estés odiando como a nadie, por ser un imbécil y no saber decirte las cosas. Ya sé que estás castigada, me lo dijeron las chicas, pero bueno... LO SIENTO, ¿quieres qué te acompañe? No puedes comerte todo esto tú sola. =P *

Sonrío y levanto la vista del papel, en ese momento le veo bajando del descansillo de las escaleras, seguro de si mismo, sin sonreír pero a la vez haciéndolo, con unos jeans y una camiseta, sencillo como es él, como a mí me gusta que sea. Le sonrío y él a mí, y esta vez por completo.
-¿Crees que vas a comprar mi perdón con chucherías?-Bromeo.
-Eso intento.-Me sonríe y siento que me derrito por dentro.
-Pues no es suficiente.-Miento- Tienes que traer alguna película de terror que estoy sola y me aburro.-Le sonrío.
-¡Hecho! Vengo ahora.
Se va y me quedo en la puerta sonriendo como una idiota. Entro en casa y recojo un poco de todo lo que tenía tirado; cuantas veces había visto mi desorden y no importaba, pero hoy sí. Meto las palomitas al microondas, mezclo los lacasitos con los ositos de goma y otras chucherías. Lo pongo todo encima de la mesita del salón y me siento en el sofá nerviosa, nerviosísima como nunca esperando que suene ese timbre. Se me hacen eternos los minutos hasta que por fin suena. Me levanto corriendo, casi me doy contra uno de los bancos que hay en la barra de la cocina. Abro rápido.
-Qué rápido, o eso me pareció.- Miento como una bellaca.
-Tardaré más la próxima.-Dice mientras entra- Traje las míticas: Viernes 13, Pesadilla en Elm Street y una nueva que me recomendó el Carlos, el del vídeo club "Paranormal Activity" Es del año pasado.
Nos sentamos en el sofá, él está relajado, yo la verdad es que tengo el corazón a mil, casi que me duele, se quiere escapar por la boca. Subo las piernas al sofá, la primera película es "Viernes 13", no me asusta, más bien me da risa. Decimos tonterías, nos gastamos bromas, nos damos pequeños golpes y nos reímos. Esto es como antes, estoy tan contenta...También nerviosa, todo hay que decirlo, esto no deja de latirme a mil. Cambiamos de película, toca la nueva, la que no sabemos como es. Después de mucho hablar ya empieza a darme miedo la película, pego un grito y me agarro a la camiseta de Alex; él también se asusta y me pasa el brazo por los hombros pegándome a él-Otra escena aterradora- vuelvo a gritar y luego nos reímos. 
De repente detrás del chico de la película aparece su novia poseída. Me asusto de tal manera que tiro las palomitas por encima de los dos. Comenzamos a reírnos mientras nos comemos las palomitas que están en la cabeza del otro. Le miro a los ojos mientras me como sugerente una palomita, me mira los labios y se muerde el suyo, luego me coge de la cintura y me pega a él. No pienso en nada y me lanzo a besarlo a la vez que él a mí. Sus labios ligeramente salados por las palomitas y un poco dulces también. Estoy completamente embelesada por sus besos, por todas esas caricias, que, ahora mismo, hacen que me olvide de todo. Me tira sobre el sofá con dulzura, de fondo gritos, y en la penumbra del salón sus besos me quitan a mí todo ápice de miedo.


Noto vibrar algo debajo de mí y me muevo un poco. Oímos una musiquita, su móvil. Hay que ser inoportuno.
-Cógelo.-Le digo mientras me incorporo y me recojo el pelo en lo alto de la cabeza.
Se aparta mientras habla por teléfono ¿qué he hecho? Dios, Alex me pierde, casi le pongo los cuernos a Daniel, con lo bueno que es... Parezco tonta.
Alex vuelve cuando estoy recogiendo el reguero de palomitas y meto las películas en las cajas del video club. Casi ni le miro. Le doy la espalda y siento como se acerca a mí y me coge de la cintura, me gira y me sonríe insolente.
-¿Por dónde íbamos?
Me quedo anonadada pero reacciono y muy a mi pesar le aparto.
-Por ningún lado, tú y yo  sólo somos amigos.-Sigo recogiendo sin hacerle caso.
-¿Me puedes decir porqué?Hace un rato me besaste con...
-¡Con nada!- Le grito sin quererlo- Lo siento, Alex estoy con Daniel, no te interpongas.
-No lo haré no te preocupes.-Me dice con una carita.... No puedo ver esa cara. Instintivamente le abrazo y justo cuando hago esto suena mi teléfono. Dejo de abrazarle y sin fijarme mucho reconozco la foto, Dani y yo en la playa de Santa Mónica. Le cójo rápido.

-Hola.-Intento parecer enfadada. Alex pasa delante de mí y coge las cosas para llevarlas a la cocina.
-Lo siento mi amor.
-Excusa.- Exijo seca, sin ningún sentimiento.
-Estuve ocupadísimo, mis padres no me dejan en paz y además estos, que quieren quedar siempre... ¿Te vale?
-No, pero tampoco me apetece discutir contigo por teléfono.
-Iré pronto, te lo prometo.
-Eso espero.-Digo seca.
-Tengo que colgar, tengo que colgar, te quiero princesa.
-Y yo.-Cuelgo sin decir nada más, para que note que estoy enfadada, pero la verdad es que no, no lo estoy lo más mínimo. Oigo que alguien corre a mi espalda, me giro rápido y Alex me coge en brazos sonriendo y dándome vueltas.
-¿Qué quería el pesado de Daniel?
-¿Pesado?.-Sonrío- Si lleva como una semana sin llamarme.
-Pues menudo novio...-Me intenta besar pero yo hago como si nada y aparto la cara.
-Pero me quiere y lo sé, ¿y a ti quién te llamó?-Digo curiosa.
-Roberto.-Dice como si nada y empieza a darme besos en el cuello, empiezo a reírme y me da más vueltas.
-¡Para!-Me rio- bájame por favor, bájame.
Me hace caso y me baja.
-Desde cuando te llevas tú con Roberto eh!-Sonrío.
-Te largaste sin decirme nada y con alguien tenía que jugar a la play mientras no comía aquí.
-Ah... ¿Te doy una paliza al PRO?
-Sigue soñando niñita.-Se ríe.
Nos sentamos en el sofá sin mirarnos, cogemos los mandos y empezamos a jugar; Manchester City vs mi querido Athletic de Bilbao.

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