lunes, 29 de octubre de 2012

Menuda bienvenida...

     Abro los ojos despacio, estoy en el suelo, sobre el asfalto frío. Me levanto y empiezo a caminar, es una ciudad llena de papeles por el suelo, periódicos arrugados, abandonados a su suerte. Camino un poco más y no hay nadie, tiendas solas, ni un ladrido ni un piar de algún pájaro. Giro la calle y todo el cielo se nubla, empiezo a estar asustada. Levanto la mirada y a unos metros de mí veo una sombra; alguien me llama, miro en todas las direcciones y no veo más que esa sombra. Vuelven a gritar mi nombre. Ésta vez reconozco la voz de Alex. Lo llamo, pero sólo escucho mi nombre, tengo miedo, intento acercarme a aquella sombra, por más que corro no logro alcanzarla. Alex no para de llamarme. Un coche pasa veloz por delante mía, con una canción a todo volumen "When you're going", nada más escucharla empiezo a llorar y a correr hacia la sombra; pasa veloz todo a mi alrededor, caigo de rodillas con las manos en la cara, Alex sigue gritando mi nombre, sollozos y lagrimones salen de mí, mientras estoy ahí, de rodillas...*

-¡Despierta!-Siento que me sacuden-¡Irina!-Me despierto de golpe absorbiendo aire y me hundo en su pecho sollozando.-¿Qué te pasa?¿Porqué lloras?
-Un sueño, una pesadilla...No sé.- No paro de llorar.
-Tranquila.-Me abraza fuerte- Ya hemos llegado,no querrás que tu madre te vea llorar-Me sonríe- Va a pensar que soy un asco de persona.-Vuelve a sonreirme y me da un pico,me tranquilizo.
-Tienes razón.-Me seco las lágrimas y le sonrío.-Vamos.
Cogemos las maletas. Vamos un poco atareados así que Daniel sale antes que yo para ayudarme a sacarlas.
Nada más salir del tren veo a mi madre con su vestido negro largo y con flores rojas, le encanta. Me ve y me sonríe. Poco más atrás está mi padre, me acerco a ella y la abrazo con fuerza, noto su sonrisa en mi oreja. Se separa de mí, me coge la manos y me mira. Sus ojos, parecidos a los míos pero con menos brillo, me miran con cariño, amos, ese amor que solo una madre te puede dar.
-Estás castigada dos semanas.-Vuelve a sonreírme.
-Vale mamá, menuda bienvenida ¿no?
-Ya te lo advertí cuando te fuiste.
-Ya bueno...-Me aparto un poco y le dejo ver a Daniel que está detrás de mí.-Este es Daniel, mamá.-Él se acerca con la mejor de las sonrisas y le da dos besos.
Mi madre los acepta seria, no muestra mucho cariño por ese que ha hecho que su niña "perfecta" la desobedezca y casi huyera con él a otro continente.Pero bueno, va a tener que, por lo menos, aceptarlo.
-Mucho gusto señora.-Vuelve a sonreirle él, lo más agradable que puede.
-Me gustaría decir lo mismo.-Dice arrugando un poco la boca.
-Uy que tensión... Voy a saludar a papá.-Me voy hacia mi padre que está cogiendo mis maletas. Deja mi mochila en el suelo y abre los brazos para que lo abrace,lo hago y le doy un beso en la mejilla.
-Irina, te vuelves a ir así o vuelves a gritarle a tu madre y te juro que no sé que te hago, pero no vas a tener la libertad que te doy ahora,¿me oyes?-Me dice con un poco de enfado mientras me suelta,pero conozco a mi padre, no puede evitar esconder la alegría de verme.
-Ay papá, ya es el segundo regaño y no llevo aquí ni 20 min.
Me vuelve a abrazar.Luego le cójo de la mano y lo llevo hacia Daniel. Mi madre está sonriendo-que raro-Daniel se pone serio y le extiende la mano a mi padre, éste hace el mismo gesto completamente serio.
-Encantado señor.-Mi padre asiente y le dice lo mismo.
-Oye mamá,¿y mis amigos?
-¿Qué amigos?
-Hombre... Los de siempre, esos que cuando van a casa los tratas mejor que a mí:Pau y las chicas, Claudio y los chicos...Ya sabes, mis amigos.
-Pues no sé nada de ellos, él único que me ha preguntado algo ha sido Alex.
-Mira que bien.-Cójo el móvil mientras dejo a mis padres con Dani y les llamo.No me coge ninguno.
Me doy por vencida y me acerco de nuevo a Daniel, le cójo de la mano disimuladamente mientras escucho el interrogatorio de segundo grado que le hacen mis padres: Que si haces esto o haces lo otro, que cuantos años tienes, qué estudias...Buff el pobre Dani contesta super educado y agradable.
-¿Podéis parar?-No me hacen ningún caso por supuesto.
-¿Te vas a quedar aquí mucho tiempo?-Le pregunta mi padre.
-No, de hecho, me voy ahora a Madrid.-Justo en ese momento llega su tren. Mis padres se despiden de él con la misma cara de pocos amigos de antes, supongo que intentan reclamar respeto o miedo...Sabe Dios.Tonterías al fin y al cabo.
Se van al coche y me dejan con Dani para que me despida.Nada más irse me coge fuerte de la mano, hace que de media vuelta sobre mí misma y me quedo muy pegada a él, le sonrío.
-Ni se te ocurra besarme si no vas a venir a visitarme.-Le digo sin dejar de sonreír.
Él me roza la nariz con la suya.
-Vendré pronto.-Me roba un beso, luego para y me abraza con fuerza.
-Cuídate.-Le digo rozándole la mejilla con el pulgar-Te quiero ¿vale?
-Te quiero.-Me  da un último beso.Coge las maletas y se mete en el tren.Me despido con la mano.

En pocos momentos estoy delante del coche. Me pongo en el sitio del medio, me tiro hacia delante y enciendo la radio. Mi padre baja un poco el volumen.
-Ya sabes Irina, castigada dos semanas.- Dice mi madre sin mirarme.
-Sí mamá.- Revoleo los ojos y me apoyo en el respaldo- Oye, aunque me quede en casa,¿pueden venir mis amigos?
-No sé, ya veremos.
No tardamos mucho en llegar a casa.Mi madre y yo bajamos del coche y sacamos las cosas del maletero; mi padre desaparece por la esquina en busca de aparcamiento.
Nosotras entramos al portal, directas al ascensor. Mi madre le da al botón del cuarto dejando ver unas uñas perfectamente cuidadas a pesar de hacer todas las tareas de la casa.Entramos en casa,me salta encima Bobo, mi perrito. Ya sé que es un nombre raro pero, se lo puse con los chicos cuando me lo regalaron mis padres y así se quedó.
-¡Bobo!-Lo cójo en brazos y lo beso.
Abro la puerta con el perro aun en brazos, entro de espaldas arrastrando la maleta y dándole patadas a la mochila. En cuanto me giro oigo que me gritan con energía un "Sorpresa" de todos mis amigos; unos con globos, Pablo coge confeti de la bolsa y me lo tira a la cara, empiezo a reírme, las chicas se acercan a abrazarme, dejo el perro en el suelo y me acerco a ellas. Todos felices, por fin volvemos a estar juntos. Pero falta alguien, el más importante para mí, Alex. Decido no hacer caso y disfrutar de la sorpresa de mis amigos.
Después de saludarme todos, sobretodo las chicas que son de un exagerado...Me han casi babeado la cara. Nos sentamos en el suelo haciendo un circulo y los chicos tirados por donde pueden; Claudio en la cama, como si estuviera en su casa, Pablo en la silla del ordenador...
Bobo se me mete entre las piernas y comienzo a acariciarlo.
-Pensé que os habíais olvidado de mí.-Les sonrío sin dejar de acariciar a Bobo.
- Cómo nos vamos a olvidar, fea. Nosotros queríamos ir a la estación pero éstas insistieron en que lo hiciéramos aquí.- Me dice Claudio mientras juguetea con una pelotita que tenía por ahí.
-Bueno... ¡Gracias!
-Te lo mereces.-Dice Pablo encendiendo el ordenador, ni siquiera me mira.
Aparece mi madre en la puerta con un plato lleno de galletas Oreo. No sé si me molesta que nos siga tratando como niños o me gusta.
Le cójo el plato y lo dejo en el suelo, nos  mira y sonríe, como un "adiós y pasaoslo bien. Nos pasamos la tarde en mi habitación riendo, hablando de todo lo que nos hemos perdido por no estar juntos, con la música alta y alguna que otra exhibición de baile un tanto ridículo pero divertido. Y que más da, con los amigos se hacen locuras y tonterías de las cuales o no te arrepientes o te arrepientes luego, cuando ya, literalmente, te has muerto de risa.
Al caer la noche, las chicas se quedan a dormir y como no, llegan al tema favorito de todo el mundo ahora: "Alex está muy cambiado desde que vino de Madrid". No es que le odie, no, ya no me importa, incluso creo que exageré mucho, hasta le agradezco que pasara de mí. Gracias a que nunca pasó nada, tengo un novio increíble que me adora y me trata como a una princesa de verdad.  

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