jueves, 6 de diciembre de 2012

Tanta flor puede dejarme comatosa.

Estoy en la cama enrollada en el edredón con la habitación totalmente oscura, como a mí me gusta dormir. Oigo pasos acelerados por la casa, me tiro el edredón sobre la cabeza. Estoy cansadisima, no debería acostarme tan tarde, pero no puedo evitarlo. Ahora los pasos están más cerca, no me puedo creer que mi madre vaya a despertarme pronto un sábado, y sobretodo en verano. Abre la puerta con energía, enciende la luz, yo me sumerjo más aun en la cama. Me acabo de acordar de que pasa; es mi cumpleaños.
-¡Felicidades!-Grita mi madre  abriendo la persiana. 
Me destapo de mala gana. Para esta tontería mejor que me dejara dormir. Miro hacia la puerta y veo a mi padre con una tarta de fresas con un 20 gigante en medio, y él, como no, sonríe con ilusión.
-¿No podíais dejarme dormir un poquito?- Les sonrío, más que por la "agradable sorpresa" por cortesía.
-No, levanta y sopla las velas.- Dice mi madre con un rintintín en la voz que la verdad me desespera. Demasiada ilusión porque me haga un año más vieja pero bueno... Yo, la verdad, me habría quedado en los 18 por los restos, pero que se le va hacer, ¿hay que crecer no? Me siento en la cama con una sonrisa de condescendencia mientras mi padre se acerca a mí con el pastel y las velas encendidas. Las apago de un soplo.
-Ahora levanta y ordena esto, que te esperamos con la tarta en al cocina.- Me dice mi madre mientras sonríe y sale a la cocina.
Aun por encima que me despierta me vacila, ésta señora me supera, de verdad. Hago la cama, meto los zapatos en el baúl y la ropa sucia a la lavadora. Me meto en el baño, me lavo el pelo, todo despacio, sin prisa. No estoy ni feliz ni triste, me siento bien la verdad. Salgo del baño completamente empapada, con una toalla corta y el pelo envuelto en otra. Enciendo la radio y lo primero que escucho es la increíble voz de Caleb de King of Leon cantando "Use somebody" me pongo a tararearla mientras me seco el pelo. Al acabar, del armario saco un vestido blanco con flores pequeñas ajustado hasta la cintura y luego en la falda con vuelo algo corta, un cinturón delgado a la altura de la cintura y unos tacones de cuña del mismo color. 
Voy a la cocina junto a mis padres.
-Ya estoy, ¿contentos?
-Qué guapa estás, hija. Te pareces a tu madre.
-Gracias papá.- Le beso la mejilla- Ahora quiero mi tarta.
-Toma.- Dice mi madre mientras me tiende un trozo de tarta de fresa con unas cuantas fresas por encima. Me siento a comérmela y en menos de tres minutos suena mi teléfono. Me imagino que será Paula y claro está acierto.
- Hola Pau.-Le digo mientras me meto una cucharada de tarta en la boca.
-Felicidades, ¡fea! Tenemos planes hoy.
-Cuéntamelos.
-Nos quedamos todo el día en casa de Claudio, fiesta en la piscina y luego fiesta, ¿te parece?
-Me parece,¿me vienes a buscar?
-Claro, voy en breves que hay que decorar eso, voy llamando a los demás.
-¡Chao! Un besazo.-Colgamos las dos a la vez, sonrío y me meto otra cucharada de tarta y me acuerdo,¿y Daniel? No sé ni siquiera si quiero que venga, seguro que Alex va a estar en la fiesta y no quiero que se peleen o que discutan, aunque he de admitir que si no viene Alex estará encima de mí, literalmente. No puedo evitar sonreír por esa bobada. Bueno, necesito que venga o no podré controlarme y además, quiero que me mime que si lo hace Alex me sentiré fatal. Mis padres han desaparecido de repente. Justo cuando me levanto a fregar el plato suena el timbre, dejo el plato y voy a la puerta, que poco tardó Pau en venir. Abro la puerta con una sonrisa y dispuesta a abrazar a Pau. En lugar de ver a Paula veo un montón de flores que si llego a ser alérgica entro en coma. Sonrío como una idiota mientras las flores bajan hasta el pecho de Daniel que tiene esa sonrisa tan perfecta y bonita, me encanta este niño. Cójo las flores, las dejo en el suelo y lo abrazo con fuerza y le beso con ganas, le muerdo el labio...
 -Te voy a matar.-Digo sin dejar de besarlo.
 -Si es a besos como este mejor.- Pone sus manos en mi cintura, y de repente se queda parado y mirando detrás de mí. Paro yo también y me apoyo en su pecho sonriendo.
-Están mis padres detrás ¿no?- Me hundo más en su pecho.
-Sí.
Me giro y les pongo la mejor cara de niña que puedo, una sonrisa avergonzada e inocente.
-Llegó Daniel.- Le digo sonriendo.
-Ya nos dimos cuenta.-Me dice mi padre sin mucha felicidad.
Cójo las flores y le invito a entrar. Mi madre coge las flores y las mete en un jarrón. Daniel está nervioso, lo noto, se mantiene de pie en la barra de la cocina mientras mi padre pone a hervir agua. Yo estoy con mi madre y las flores, está loca con las flores, cómo le pueden gustar tanto las flores, qué mujer.
-Ya me gusta más tu novio.-Sonríe.
-Bien, oye mamá, hoy voy con los chicos a casa de Claudio. 
-¿Llevas el móvil?
-Sí.
-Vete.-Me dice esto y sonrío, la abrazo y voy hacerle compañía a don nervioso. Me acerco y lo abrazo. Me besa la mejilla sonriendo.
-¿Puedes bajar? Te tengo que dar algo.
-Claro.- Le suelto y me acerco a mi padre, le doy un beso en la mejilla y me despido.

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